Los activos intangibles forman parte del valor de una persona o empresa. Analizamos cómo protegerlos y cómo responder ante un conflicto que pueda afectarlos.
El registro se tramita ante la autoridad nacional competente en propiedad intelectual. Antes de presentarlo conviene verificar que el signo esté disponible, para reducir el riesgo de oposiciones o negativas.
La protección nace con la creación de la obra; el registro no es obligatorio, pero sirve como medio de prueba y facilita la defensa de los derechos frente a terceros.
Existen acciones administrativas y judiciales, incluidas medidas para detener el uso indebido. Evaluamos la evidencia disponible y la vía más adecuada para proteger su activo.
Lo ideal es consultar antes de que el riesgo se convierta en un conflicto. Si el problema ya existe, revisamos el caso de inmediato para definir cómo mitigar su impacto y evitar que se propague.
Depende de los hechos, la complejidad, la autoridad competente y las etapas necesarias. Después de una primera revisión explicamos el alcance propuesto, los honorarios estimados y los factores que inciden en los tiempos.
Revisamos los hechos, riesgos y alternativas de su caso para definir una estrategia jurídica clara.